CLOWN
Un día,
Un día, pronto quizá.
Un día arrancaré el ancla que retiene a mi navío lejos de los mares.
Con esa especie de coraje necesario para ser nada y nada más que nada,
Me soltaré de todo lo que me parecía indisolublemente
próximo.
Lo cortaré, lo voltearé, lo romperé, lo haré precipitarse en el abismo.
De golpe, destapando mi pudor miserable, mis miserables combinaciones y
encadenamientos “paso a paso”.
Vaciado del absceso de ser alguien, beberé de nuevo el espacio estimulante.
A golpe de ridiculeces, de venirme abajo (¿qué es venirse abajo?),
por estallido, por vacío, por una total disipación-irrisión-purgación,
expulsaré de mí la forma que se creía tan bien adherida, compuesta, coordinada,
adecuada a mi contorno y a mis semejantes, tan dignos, tan dignos, mis semejantes.
Reducido a una humildad de catástrofe, a una nivelación perfecta como después
de una intensa batahola.
Devuelto por debajo de toda medida a mi rango real, al rango
ínfimo del que no sé qué idea-ambición me hiciera desertar.
Aniquilado en cuanto a la altura, en cuanto a la estimación.
Perdido en un rincón lejano (o ni eso), sin nombre, sin identidad.
CLOWN, derribando en la carcajada, en la risotada, en lo grotesco, la sensación
que contra toda evidencia me había hecho de mi importancia.
Me hundiré.
Sin un centavo en el infinito-espíritu subyacente abierto a todos, abierto yo
mismo a un nuevo e increíble rocío
a fuerza de ser nulo
Y chato...
Y risible...
Henri Michaux
Peintures , 1939